Hoy
me levanté pronto pues tenía intención de visitar en Trujillo la Huaca del Sol
y de la Luna antes de partir hacia Chiclayo. A las 8:30 estaba encima de la
moto camino de la huaca. ¿Y qué es una huaca? Ahora mismo no tengo conexión a
internet para mirarlo pero creo que es el término quechua para definir templo,
sagrado o algo así. Si no es templo, míralo tú si tienes ocasión. El caso es
que para allá que me fui y la visita estuvo muy interesante. Después de la
visita puse rumbo a Chiclayo y vaya excursioncita, madre mía!!! Hoy tenía pocos
kilómetros por delante pero han sido malignos. Si esta zona de Perú es un
desierto y lo mezclas con un viento huracanado tenemos una tormenta del
desierto en toda regla. Cuando he llegado al hotel estaba por completo
“encroquetado” en arena.
Pocos meses antes de venir, leyendo la novela “Pantaleón y las
visitadoras” oí por primera vez el nombre de Chiclayo. Era la ciudad en la que
Pantaleón estaba destinado antes de ser enviado a la Amazonía peruana y en la
novela lo pintaba como “la urbe” por excelencia. Cuando luego supe que iba a ir
a Chiclayo, me acordé de la novela y pensé: - mira tú que bien, voy a ir al
famoso Chiclayo!!! Qué vería Vargas Llosa en este pueblo por Dios!!! Si es un
antro!!!!
Me estoy enrollando, he venido a Chiclayo porque en un pueblo cercano
llamado Saltur está “la otra pata” de MADES (http://www.mades.org), la ONG con la que vine a Perú hace
algo más de un año y medio. ¿Y qué es lo que tiene por aquí nuestro amigo
Joaquín? Pues no contento con tener el centro de acogida de niños en Bolivia,
como le debió parecer poco, montó en Saltur un “ente” complicado de definir que
como tengo tiempo de sobra voy a describir. Según tengo entendido, cuando
Joaquín llegó por aquí, Saltur era un pueblo de mala muerte en plena zona
agrícola del norte de Perú donde se dedican casi en exclusiva al cultivo de caña de
azúcar. En su día montó un comedor para intentar complementar la alimentación
de los niños de la zona. La situación del pueblo fue mejorando poco a poco y la
necesidad de complementar la alimentación de los niños se fue sustituyendo por
otras necesidades y ahora la labor de MADES consiste en intentar cambiar “un
poco” la realidad de la zona. ¿Y cual es esa realidad? Pues para empezar es una
sociedad tremendamente machista, donde el maltrato a las mujeres y a los hijos
es el pan nuestro de cada día, dónde los abusos sexuales tanto a esposas como a
hijos es también muy habitual, con un ratio de embarazos adolescentes altísimo
y un grave problema de analfabetismo y falta de nivel educativo generalizado.
Cuando
has ido a un colegio que está en el Viso, cuando la gran mayoría de tus
compañeros de clase han hecho un curso escolar en Estados Unidos, han estudiado una carrera universitaria, han
disfrutado de una beca Erasmus, están todos colocados en consultoras asesinas y
despachos de abogados malignos… cuando escuchas historias de niñas embarazadas
con trece años piensas_ - a ver guapa, ¿es que no sabes jugar a los médicos
teniendo cuidadito??? Pero cuando luego estás aquí y te empiezan a contar
ciertas cositas… tú visión cambia un poco y te preguntas si no estarías
haciendo tú exactamente lo mismo.
Como
he dicho antes, si te dedicas a cortar caña desde las 4 de la mañana hasta las
2 de la tarde, cuando llegas a casa y no tienes la comida encima de la mesa, lo
más normal es atizarle a la parienta como se merece, por zángana. Si además lo
has visto hacer a tu padre y a tu abuelo, al padre de tu primo, de tu amigo… si
no lo haces tú eres un flojo y mañana tampoco vas a tener el plato encima de la
mesa. Si eres la mujer atizada, mejor cierra el pico porque si lo abres lo
mismo te atizan más y como también atizaron a tu madre, a tu abuela… será que
es lo habitual. Cuando has visto que tu padre abusaba de tus hermanas, coño,
cómo no lo vas a hacer tú, y si encima tu madre mira para otro lado cuando tu
padre lo hace porque es el que trae el dinero a casa, no será tan malo. Si
además eres una chica y tienes trece años, lo normal es que te encargues de tus
otros nueve hermanos pequeños, además tu padre te visita por la noche, tu madre
mira para otro lado y cuando aparece el vecino que tiene tres años más que tú,
tiene un trabajito con su mototaxi o como cobrador de combi (furgoneta que
transporta gente de un sitio a otro) si te preñas (como hizo tu madre con trece
y tu abuela con catorce) ya no tendrás que cuidar a los otros nueve sino sólo
al tuyo y el que te tocará, y con suerte no te caneará, será el padre de tu
niño.
Y
esa realidad y algunas bastante más rocambolescas es lo que se pretende cambiar
desde MADES en Saltur. Hacen cosas con los niños, con las madres, en el
colegio, han montado un consultorio odontológico para la gente de aquí… ¿Y se
logra algo? Pues cuando una niña en vez de embarazarse a los 13 lo hace a los
21 algo quizás se ha logrado. Si una de las madres viene a denunciar que su
marido le pega y además alienta a las otras a que también lo denuncien, algo se
ha logrado. Si uno de los niños consigue acabar la escuela y si encuentra
patrocinador acaba yendo a la universidad para no tener que cortar caña, algo
se ha hecho. Los resultados no salen en el telediario pero…
¿Y
qué es lo que hice yo cuando vine aquí? Pues en mi opinión nada, porque me
limité a ir por las tardes al centro a jugar con los niños bien al UNO bien al
limbo o al rescate y a pegarme con ellos todos los días cuando les decía de
hacer equipos mixtos. Para Joaquín dar un ejemplo diferente y con eso, según él,
era suficiente.
Así
pues me quito una vez más el sombrero ante Joaquín, ante Melky (la coordinadora
de MADES en Perú) y ante todos lo que trabajan con MADES (http://www.mades.org) por aquí.
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| En el centro de MADES |
| Con los niños de Saltur |
Volviendo
hacia Chiclayo coincidimos con plena hora punta chiclayana y me vino a la
memoria algo que les escribí a mis padres la otra vez que estuve por aquí. Lo que he escrito hoy quizás ha sido demasiado “dramático”
así que ahí va esto para relajar un poco. Lo transcribo tal como lo escribí en
su día:
Estando por la mañana en el centro de la ONG, me dijo la encargada si no me importaría ir por la tarde a Chiclayo a una reunión que había en la universidad. Al parecer tienen un acuerdo con una universidad de por aquí que les manda voluntarios para que echen una mano y a los voluntarios les dan créditos o les cuenta como una asignatura. Me dijo que fuese para allá a encontrarme con el responsable del programa para que viese que hay también voluntarios españoles que vienen a colaborar y reforzar así un poco la credibilidad del programa. Me dijo que llamaría y que me estaría esperando.
Así pues ni corto ni perezoso, cuando despaché a mis niños después de jugar con ellos toda la mañana, me fui de excursión a Chiclayo. Tenía que llegar a la universidad Señor de Sipán, universidad privada de la zona.
Coincide que tanto el domingo como el lunes son aquí lo que llaman Fiestas Patrias, festividad que conmemora que nuestros amigos los peruanos se independizaron de España. Todo Chiclayo y alrededores está plagado de banderas, las casas, los coches, la gente lleva alfileres en sus ropas conmemorativos... De hecho te pueden multar si no pones una bandera en tu casa coincidiendo con dichas fiestas (igualito que en España). El caso es que debido a las fiestas de marras, hay un montón de calles cortadas y si ya de por sí es difícil moverse por aquí, lo de ayer fue ya la pera.
El caso es que finalmente llegué a la puerta de la universidad y sorpresa la mía cuando me encontré que había una cola kilométrica para entrar. En vista de que iba a la famosa reunión con el responsable del programa de voluntarios, no pretendía hacer la cola que a saber para lo que era. Me dirigí pues a uno de los guardias jurados y me dijo que tenía que hacer la cola para entrar. La idea no era muy atractiva pues juro que era una cola kilométrica que se perdía de vista, además de no tener pinta de avanzar en exceso, de hecho había una lista y cada uno que accedía debía de comprobar que estaba antes en dicha lista. Insistí pues y el guardia volvió a insistir en que hiciese la cola. No sabía él con quien había dado, el mismísimo "rey de la chapa" así que intenté entrarle de otra manera. Hice por explicarle que iba a una reunión con el responsable del programa de voluntarios, etc, etc. pero como el que oye llover... Haga la cola caballero!
Se me estaban hinchando las pelotas así que intenté otra estrategia. Junto a la puerta principal por la que todo el mundo hacia cola, había otra en la que también había unos guardias jurados y por la que entraban coches o alguna persona que se bajaba de un taxi. Allí que me fui y utilicé la táctica de hacer como si fuese de allí, y entrar muy decidido saludando pero sin pararme. No me funcionó! El guardia jurado con muy buenas maneras se interpuso en mi camino. Pero esta vez, en lugar de señalarme que la entrada de los plebeyos era haciendo la cola me dijo:
- Me dice su nombre caballero?
- Mi nombre?? (Vaya, a la cola que me voy)
- Sí, su nombre por favor.
- Álvaro Muñoz
- No figura caballero
En vista de que la cosa se estaba poniendo jodida le conté que venía a una reunión, que era del programa de voluntarios... Me preguntó pues por el nombre del responsable. La responsable de la ONG me lo había dicho pero se me olvidó por completo. Me sonaba el de William así que se lo espeté al guardia y... agua, no había ningún William. Probé con Jefferson... tampoco. Dije Jimmy y... menos aún, pero cuando me cubrí de gloria fue cuando víctima de la desesperación dije: joder, es que todos los putos nombres estos se parecen!!! La carita del guardia fue la misma que puso Atahualpa cuando vio aparecer a Pizarro en el horizonte.
Mi acceso a la universidad se estaba complicando cada vez más, me veía haciendo una cola para nada e iba a quedar bastante mal cuando dijese que al final no había ido a la reunión.
Fue entonces cuando de la nada apareció una chica, muy mona por cierto, quizás la más monilla que haya visto en toda la semana que llevo por aquí (otro día podría escribir un capítulo sobre la raza peruana) vestida con una especie de uniforme militar color verde oliva y con un pañuelo rojo anudado al cuello. Era igualita que la descripción del uniforme de las visitadoras de "Pantaleón y las visitadoras". La chica pues me preguntó de nuevo como me apellidaba.
- Muñoz
- No figura, y su segundo apellido?
- Barrientos
- Tampoco, lo siento caballero
Ya desalentado, di mi visita por terminada y me dispuse a volverme a casa.
Eché a andar camino de la parada de taxis y fue entonces cuando empecé a escuchar una voz que decía: Doctor, Doctor!!! Como la cosa no iba conmigo seguí caminando aunque cada vez oía más cerca la voz que llamaba: Doctor, Doctor!!! Veía que la gente me miraba y me hacia tímidos gestos así que a la tercera vez que oí el famoso: Doctor, Doctor, no resistí volverme. Y allí estaba mi bella "visitadora", corriendo subida en sus taconcitos y dirigiéndose hacia mi llamándome doctor. Como no daba crédito que fuese a mi a quien se estaba dirigiendo y hacia quien estaba caminando me volví de nuevo hacia atrás para intentar encontrar al verdadero doctor. Allí no había nadie más que yo. Finalmente la joven me abordó y comenzó a pedirme mil disculpas por el malentendido. Me dijo que de veras lo sentía pero que mi nombre figuraba en la lista de las personalidades y no en la de los alumnos y de ahí el terrible error.
- Personalidades?
- Sí, personalidades.
Ahí estaba yo, investido Doctor de la noche a la mañana. El Doctor Muñoz Barrientos.
Mi querida acompañante no dejaba de disculparse y lamentaba una y otra vez el terrible error cometido. En esas pasamos cerca de mi primer guarda jurado, aquel que no hizo más que condenarme a hacer la cola y que jamás hizo ademán de apiadares de mi. Aproveché para contárselo a mi acompañante y el rapapolvo que le dio a nuestro amigo fue de no olvidar en un lustro. He de reconocer que mi mirada hacia el guardia jurado después de los gritos por este recibidso fue de cierta satisfacción como diciendo: toma, por mamón!!!
Seguí pues a mi uniformada acompañante hasta llegar a una explanada bastante grande, donde había montada una carpa de color blanco y rojo como los colores del Perú. Bajo la carpa había un estrado y un montón de sillas colocadas mirando al estrado adornadas también de blanco y rojo. Fuera de la carpa había también sillas de plástico colocadas en filas blancas y rojas. El aforo estaba ya completito. Siguiendo a mi acompañantes fuimos ganando posiciones y posiciones hasta llegar debajo de la carpa y alcanzar un apartado en el que ponía: autoridades. Franqueamos también esa barrera y fui conducido hasta una silla que tenía un letrero que ponía: Dr. Muñoz Barrientos.
No daba crédito, ahí estaba yo, que a punto había estado de ser tirado al arroyo, investido doctor hacia menos de 5 minutos y convertido de la noche a la mañana en autoridad del Perú. Tomé asiento junto a un militar a mi derecha que tenía más medallas colgadas de la pechera que Bolívar acompañado de su esposa, y a mi izquierda un hombre trajeado cuya filiación desconocía.
No pasaron más de cinco minutos, como mucho diez hasta que tomó asiento todo el mundo. Subió al estrado una especie de presentador que anuncio que se iba a proceder a cantar el himno nacional. Una banda de música que por cierto sonaba bastante bien comenzó a tocar los primeros acordes y todos puestos en pie comenzaron a cantar:
Somos libres, seámoslo siempre,
y antes niegue sus luces el sol...
Como un peruano más y embriagado de emoción sólo me faltó ponerme la mano en el pecho y ponerme a cantar a grito pelado... Mi arrebato patriota me llevó a gritar al final del himno un fuerte y vigoroso: Viva Perú! Viva!!!
Después, el presentador volvió a subir al estrado para introducir al director de la universidad. Este subió y comenzó su discurso con una larga, larga, larga lista de agradecimientos. Primero a los asistentes, luego a las instituciones y luego comenzó uno a uno por las autoridades. El ilustrísimo señor presidente de la región don..., el ilustrísimo señor presidente de la municipalidad don..., el ilustrísimo señor vicepresidente de..., y así una larga lista de ilustrísimos. Según los nombraba estos se ponían de pie y con gesto magnánimo agradecían tanto al director como al auditorio. Siguió agradeciéndole a unos y a otros y cual fue mi sorpresa cuando según vagaba mi mirada por los distintos personajes que la carpa habitaban oigo: el Doctor Muñoz Barrientos que nos horna con su presencia viniendo desde Madrid, España... Fue ahí cuando vi que tanto el personaje de mi izquierda como Bolívar a mi derecha me miran con ojitos y sonrisa y gesto de "levántate de una vez y saluda al auditorio". Cuando reaccioné, salté como un resorte. En ese momento dudé si lo que tenía que hacer era una genuflexión como si estuviese delante de la reina de Inglaterra o si lanzar un grito diciendo: buenas noches Chiclayo!! como hacen las estrellas de rock cuando empiezan sus conciertos. Gracias a dios me contuve y con un leve gesto de bajada de cabeza agradecí a la audiencia y al director su detalle conmigo.
Cuando acabó el director yo pensaba que iba a comenzar un discurso y no, subió otro de los invitados y comenzó también con una larga lista de agracedimientos. Otra vez ilustrísimo para acá, ilustrísimo para allá. Lo mejor de todo es que todos me incluían en su agradecimiento y todas las veces me tocaba levantarme. Mi preocupación empezó cuando los "agradecedores" que se iban levantado cada vez estaban más cerca de mi. Uno a uno todos los que estaban en mi fila se iban levantando. Fue ahí cuando entré en pánico. Cuando se levanto Bolívar a mi derecha y subió al estrado para comenzar con los agradecimientos mi corazón estaba a 200 pulsaciones. Tenía una mezcla de miedo escénico con agorafobia. Pero, qué iba a decir yo??? Estaba en tal estado de nervios que me vi subiendo al estrado y gritando: Pedrooooo!!! (dando saltos como una histérica y cogiendome el escote)
Gracias a dios cuando bajo Bolívar del estrado, y yo ya estaba dispuesto a salir al estrado a decir: agradezco a mi padre y a mi madre, a los productores, a todo el equipo... el presentador subió otra vez y anuncio al personaje de mi izquierda.
Una vez recuperadas las pulsaciones, atendí pues a los discursos de rigor y el evento concluyo.
Después, a las autoridades nos pasaron a un apartado donde yo ya me veía disfrutando de los mayores manjares del Perú, cebiche, arroz con pato, anticuchos, un poco de pisco... Agua, agua y galletitas saladas, eso era todo lo que había en la recepción. También había unos caramelitos pero esos ya no los vi. El ágape pues consistió en una especie de pasamanos donde todos se saludaban, donde las formas eran excelentes pero nada que llevarse a la boca. Eso sí, se sacaron más fotos conmigo que en la alfombra roja de los Oscars. Todos querían hacerse fotos conmigo, todos. El director, el gobernador, el militar y su esposa... Además de fotos todos se interesaban por "el programa de cooperación". Preguntándome a mi sobre cooperación, yo que llevo tres días de voluntario y no sé lo que es una ONG!!! Pues ahí estuve, hablando de cooperación internacional, de planes de desarrollo, del cultivo de la caña de azúcar y del intercambio comercial hispano-peruano.
Al cabo de una hora de repetir lo mismo y de que mis retinas estuviesen abrasadas por los múltiples flasazos tomé las de Villa Diego y en mi línea habitual me despedí a la francesa.
Anduve hasta la parada de taxis y como en el cuento de la cenicienta se acabo mi aventura como el Doctor Muñoz Barrientos
Por hoy creo
que está bien. Una vez más y no me canso de decírtelo… Muchas gracias Joaquín
por haberme dado la oportunidad de haber vivido una experiencia como esta.
PS. El número
de cuenta de MADES: 2100-3901-92-0200049111

Jajaja! Totalmente cierta tu descripción sobre Perú, su conducción, su inventos chulos digo "cholos" y no me queda a mi otra razón para justificar lo de estar echando combustible constantemente en todos estos países(en Brasil lo recuerdo igual), en vez de llenar el tanque de una vez, que la de en caso de accidente bien previsible aunque improbable como bien sabes que evitan al milímetro, pues que no haya mayores daños ni sustos puesto que son zonas muy áridas y secas normalmente y porque no tienen un parque de bomberos cada 3 calles con camiones cisterna que salten atascos descomunales como esos...
ResponderEliminarPor aquí ya se habla de las rotondas turbo jajaja, imagínate allí por donde se las pasan...ya las conocerás cuando vengas y te pongas al día que de momento estàs allí muy bien sin escuchar más de lo mismo y cabrearte.
Le voy a dar también las gracias a tu amigo Joaquín, además de por su gran labor que seguramente anime a muchos después de leerte, por esa sonrisa sincera y bonita que tienes en esa foto (en la apenas se distingue tu ceño de enfurruñado o de me esta cegando este sol), haciendo algo tan simple y tan grande a la vez como es "volver" y cumplir lo prometido para alegrar esas caritas que tienes al lado y que no se olvidaron. Tan duro y tan tierno Alvarito...te seguimos!! Ya "sólo" te queda la mitad...ánimo!!